Desde hace un tiempo se está advirtiendo que las “reuniones” que responden a la imágen de la foto, se empezaban a “atascar” antes de lo previsto, sobre todo si las comparábamos con el modelo antiguo de la misma marca.
Es en los lugares más expuestos al agua de la lluvia donde comienza a advertirse tal circunstancia. En el Barranco de Agua afecta a algunas vías de la Placa Naranja, el Camino y sobre todo al Piedra Viva donde casi la totalidad de reuniones son de este tipo.
Dicho esto nos podemos encontrar con algunos problemas, sobre todo aquellos que no se hayan informado o simplemente no tengan ni idea sobre el uso de este tipo de material.
La tendencia cuando llegamos a una reunión y nos encontramos con que el “gatillo” se encuentra atascado, es forzar hasta que deje espacio para pasar la cuerda y luego volvemos a forzar para cerrarlo. Ante esta circunstancia ya somos varios los que nos hemos encontrado con que el mecanismo que hace regresar al “gatillo” a su posición normal en este tipo de reuniones se rompe, y luego ya no hay forma humana de arreglarlo, que yo sepa.
El peligro de esto radica en que el “gatillo” queda holgado y no cierra. Y… ¿qué pasaría si nos colgamos del mosquetón abierto para descender? Pues yo no lo sé ni tengo intención de comprobarlo. Lo que sí está claro, es que los mosquetones están diseñados para trabajar con el “gatillo” cerrado.
Por lo tanto, si detectamos tal circunstancia en una reunión de este tipo tenemos dos opciones:
1: La más razonable es desencordarse y pasar la cuerda por la anilla a la cual está anclado el mosquetón.
2: La otra, un poquito más cutre, sería utilizar “tape” si tenemos o del mismo que llevamos en los dedos, para mantener bien cerrado el “gatillo” (ver foto) de manera que el mosquetón trabaje “correctamente” al pasar la cuerda por él para colgarnos y descender.
Como medida preventiva debemos:
- Conocer e identificar los diferentes tipos de anclajes de escalada y saber no solo como deben funcionar, sino también saber qué es lo que se esconde tras la chapa.
- Prever siempre algunas cintas de más para mosquetonear la reunión si fuese necesario y anclarnos a ella.
Al haber equipado con este tipo de reuniones y tener referencias del tiempo que ha transcurrido desde su instalación, puedo decir que es a los dos años aproximadamente cuando se ha empezado a detectar cierta resistencia al pasar la cuerda en algunas de ellas. A partir de los tres…
Por experiencia contrastada con otros escaladores, nunca debemos forzar el “gatillo”, principalmente para mantener intacta la posibilidad recuperar la funcionalidad de la reunión lubricando el mecanismo de cierre. Máxime si tenemos en cuenta el elevado precio de las mismas.
Y por cierto, dar de antemano las gracias a quienes tras leer este artículo, decidan libremente colaborar en el mantenimiento y lubricado periódico de las reuniones, no solo del Barranco de Agua, sino también en el de Izcagua, pues ya bien dice el dicho: “Más vale prevenir que curar”.