Muchas son las vías que esconden tras de sí una historia y esta no iba a ser menos. Equipada en 2004, tuvo que venir un “canarión” para inspirarme e inmortalizar a esta clásica de la Pared de La Ferrata. Este no fue otro que Antonio González “Rapa”, colega y amigo que allá por los años 80 equipó otra clásica en Tamadaba, “Pánico en Juncalillo”.
De visita en La Palma ese mismo año, Antonio se acercó al Barranco de Agua (Puntallana) con Carlos. Por aquel entonces sólo había unas cinco vías equipadas y tras calentar en un 6a+ se decidió a probar aquel elegante 6b+. Novedad en esta pared, fue la de tener que subir por una escalera de 9 m. para llegar a pié de vía, lo cual implicaba chapar la 1ª a unos 12 m. de tierra firme. A esta inusual aproximación se sumaron otros ingredientes como la altura y sobre todo la calidad de la roca, por aquel entonces algo costrosa y aparentemente frágil. En resumen, este cúmulo de circunstancias pudo con el valor del colega que presa del “pánico” dijo justo a mitad de vía, “Carlos bájame” o algo así.
Yo me encontraba justo en frente, y al ver lo que acontecía lo tuve claro, su nombre será ¡¡Pánico en Puntallana!! que dicho sea de paso define con bastante exactitud la esencia de esta peculiar Escuela.
En Enero de 2008 Antonio se quitó la espina y la encadenó confirmando como muchos otros su condición de clásica.









