Con este nombre bauticé a una vía en el Barranco de La Madera hace 20 años, dedicada a todos aquellos escaladores que mucho hablaban y poco curraban. Sin quererlo una maldición nos persigue a unos pocos desde ese entonces y es que, pasado tanto tiempo y salvo raras excepciones, somos los mismos los que jornada tras jornada nos vemos en el barranco “taladro en mano” castigando nuestras ya maltrechas espaldas.
La falta de roca nos ha obligado a sumar a la ardua tarea de equipar vías de escalada deportiva (entendiendo por ello marcar los seguros, ponerlos y limpiar el itinerario), la de “desenterrar” el supuesto recorrido (entendiendo por ello coger una azada, un escobillón y cepillos varios y “deslomarse” horas y horas en pared limpiando lo impensable), equipar ferratas para llegar al pié de vía (entendiendo por ello no solo equiparla físicamente sino ir a comprar la Ferralla, cortarla, soldarla y/o doblarla según proceda hacer estribos y/o escaleras, pintarlo y transportarlo todo), soportar en muchos casos la indiferencia de unos y el agradecimiento de otros, etc.
Ejemplo de todo esto que he comentado es el Barranco de Agua en Puntallana. El equipamiento de sus casi 120 vías no ha sido precisamente un camino de rosas a lo largo de estos últimos 6 años. Las siguientes fotos pueden dar una idea de la magnitud del trabajo realizado.

En este croquis solo hay una vía marcada (“Ferrata pal friki” / 6c-7a) pues es la única equipada hasta la fecha, aunque ya hay varias reuniones instaladas. Saldrán unas siete vías en esta parte derecha de La Pared de La Ferrata que ya contaba con 23 vías y grados desde el 6a+ hasta unos siete proyectos que superarán 8º grado con toda seguridad. Los puntos azules corresponden a dos ferratas de 15 metros cada una. La de la derecha ya está casi equipada y la otra es un proyecto cuya ejecución será inminente.

Este croquis corresponde a la parte izquierda del Sector Camino que cuenta con 28 vías y grados entre el 6a+ y 7c+. A simple vista nada llama la atención, pero es el ejemplo más significativo del que significa “desenterrar una vía”. Sólo limpiarlo supuso más de 12 horas repartidas en 4 jornadas, aparte de colocar reuniones, seguros,…. Las vías reseñadas son:
- Resopla polvo y costras (6b+)
- Taladrofobia (6b)
- Flor de risco (6b+)
- Rabo de gato (7a)
¿Merece la pena todo este esfuerzo? La verdad, no suelo darle muchas vueltas a esta cuestión, simplemente me embarco en un proyecto y no descanso hasta acabarlo. De lo contrario, no tendría vías nuevas con las que ilusionarme, o peor aún, acabaría como muchos buscando excusas para no equipar y/o ayudar, y probablemente hace tiempo que hubiera dejado de escalar por aburrimiento y el Barranco de Agua sería otra historia.